Como mujer trans, siempre es importante para mí conectar con otras cuerpas atravesadas por la experiencia de la transición de género, de la fuga del género impuesto, en los espacios donde participo. Lastimosamente en este espacio según pude notar este año habían pocos paneles donde nombrar la importancia de tener en cuenta las realidades trans-travestis-género disidentes, en específico, no solo nombrarlo desde lo LGBTIQ+ lo cual muchas veces se convierte en un paraguas inmenso donde la luz del sol de las problemáticas específicas no termina de atravesar.

Fue valiosa para mí la experiencia de que una mujer trans y migrante venezolana estuviera en ese espacio hablando sobre lo que le pasa por la piel y por el alma, y sobre todo para destacar que nuestras luchas tienen mucho más en común que lo que las personas anti-derechos no han hecho creer. Y que nuestras realidades son permeadas y están vinculadas sobre una misma premisa: “libertad para hacer y decidir sobre mi mismx”.
El panel que llevamos desde el CAT y con la fundación Karisma, brindo una metodología dinámica y colaborativa en un espacio donde los discursos académicos, cifras y problemáticas se convierten en lo cotidiano, ¿Como hablar de lo que ya sabemos, si sentirnos repitiendo lo mismo? La estampación no solamente fue un ejercicio de tener un lindo diseño en una bolsa, fue la capacidad de difundir y llevar un mensaje claro a cada lugar y espacio donde esos diseños estén “sabemos lo que hacen con nuestros derechos y no dejaremos que nos sigan invisibilizando”. Además, acompañada de la estrategia del fanzine “Internet con T de trans” de la colectiva Orquídeas permitió qué personas en el espacio que “quizás sí, o quizás no, o quizás nunca” se hubieran puesto a reflexionar sobre las realidades trans, tanto en el mundo físico, como en la digitalidad tuvieran un acercamiento a lo que nos pasa y sucede.
El hecho de tener una exposición justo en la recepción, fue ganador, “nadie podía evitar tener que leer algo sobre el tema” y así logramos colocar sobre la mesa un tema que incluso en el mundo físico tiende a pasar por debajo de la mesa, “donde estamos nosotrxs”.
Fue también sumamente enriquecedor conocer a personas y procesos como los que llevan lxs compas, Melanie Aldunce, del Laboratorio de Investigación de NIC Chile (Universidad de Chile). Mai García, Directora de datagenero en Argentina. Denise Leal, del Instituto Data Goyá en Brasil. Saya Pastillo de Fundación KISTH en ecuador, y en especial a Alithu Bazan de Hiperderecho con quien coincidimos en luchas desde lo trans.


